Diciembre es temporada de “¿qué regalo que mole y no dé vergüenza?”. Si nunca has comprado nada erótico—o si quieres acertar sin líos—este artículo es tu mapa: opciones sencillas, seguras y sin sustos. Vale para ti, para tu pareja o para ese regalo cómplice que dice “te cuidas y nos cuidamos”.
Seguridad primero (lo que sí y lo que no)
Antes de la lista, lo importante: que el cuerpo esté a salvo.
- Materiales corporales: busca silicona de grado médico, ABS (plástico duro), acero inoxidable o vidrio borosilicato. Son no porosos: no absorben, se limpian mejor y duran. Evita “gelatinas” baratas sin composición clara.
- Lubricantes:
- Con preservativo de látex o poliisopreno ➜ agua o silicona, ambos son compatibles.
- Con juguetes de silicona ➜ agua mejor (la silicona líquida puede estropear algunos).
- Aceites (coco, masaje) NO con látex (lo dañan).
- Limpieza: agua tibia + jabón neutro después de usar. Los juguetes sin motor y de material no poroso (silicona, acero, vidrio) pueden hervirse 3–5 min para desinfectar; los que tienen motor, no.
- Anal básico: siempre con base ensanchada (que haga tope) y lubricante generoso.
- Pieles sensibles/alergias: ante dudas, elige silicona 100% platino o acero y haz prueba en el antebrazo con el lubricante.
Con esto claro, vamos a lo divertido.
Qué regalar (sin complicarte la vida)
Te propongo seis ideas ganadoras. Son “enchufar y jugar”, no necesitan doctorado, vienen con explicación realista y cómo estrenarlas.
- Vibrador bala (mini) — el imprescindible para vulva
- Por qué funciona: tamaño discreto, vibra donde importa (clítoris), cabe en cualquier cajón y no asusta.
- Cómo estrenarlo: 2–3 pulsaciones alrededor (no encima) y sube o baja intensidad según el cuerpo pida. Con lubricante de agua el contacto es más amable.
- Extra: también suma en pareja, durante la penetración o para calentar.
2. Succionador suave — sensación nueva sin “manual”
- Por qué funciona: estimula el clítoris por pulsos/aire; mucha gente llega antes y con menos esfuerzo.
- Cómo estrenarlo: empieza en baja intensidad y no lo pegues del todo; prueba a “bordear” y luego coloca. Si te abruma, alterna 20–30 s on / 10 s off.
3. Anillo vibrador — para pene y parejas
- Por qué funciona: mantiene la erección un poco más firme y aporta vibración externa (vulva/perineo).
- Cómo estrenarlo: colócalo con algo de lubricante cuando ya hay erección parcial. Si molesta, quítalo; si gusta, combina con bala o con caricias.
4. Masturbador manual (sleeve) — novedad sin cables
- Por qué funciona: textura interior + lube = sensación distinta a la mano. No requiere motor ni carga.
- Cómo estrenarlo: lubricante abundante, empieza lento, presión muy suave y ve variando ritmo. Fácil de lavar y guardar.
5. Plug pequeño (beginner) — anal sin apuros
- Por qué funciona: tamaño reducido, base segura y diseño para ir con calma.
- Cómo estrenarlo: calentamiento externo + mucho lubricante. Introduce hasta donde sea cómodo; no hace falta más. Si un día no apetece, no pasa nada.
- Ojo: no uses nunca objetos sin base ensanchada.
6. Pack básico de cuidado — el “regalo listo”
- Qué lleva: lubricante de agua, preservativos de tu talla, barrera dental para sexo oral y limpiador suave.
- Por qué funciona: quita excusas, sube seguridad y transmite un mensaje: “disfrutar sí, pero con cabeza”.
Idea para envolver: una tarjeta con instrucciones cortitas. Es el toque que convierte un regalo en una experiencia.
Cómo elegir bien (sin marearte)
- Tamaño: si dudas, compra uno pequeño. Siempre hay tiempo de subir.
- Ruido: los buenos ponen decibelios en la ficha. Si no, busca “silencioso / bajo 50 dB”.
- Carga y autonomía: USB magnético, 60–90 min de uso es más que suficiente.
- Controles: que tenga botón único y si tiene además una memoria de última intensidad, ayuda.
- Garantía y discreción: embalaje sin logos chillones, 2 años de garantía = punto a favor.
- Tienda fiable: web con materiales especificados y política de cambios clara (por higiene, muchos no aceptan devolución si está abierto; confirma antes).
Estreno sin vergüenza
El mejor regalo se estropea a 200 km/h. Ve despacio. Si es para ti, date 10 minutos sin meta: respiración, manos calientes, lubricante y prueba de intensidades. Si es en pareja, habladlo como si fuera un postre: “me apetece probar esto, ¿te va que lo usemos así?” y parar si incomoda. No hay “rendir cuentas”; hay escucha y curiosidad. Si un día no te funciona, no es un suspenso: quizá el cuerpo quería otra cosa o simplemente quería descansar.
Preguntas típicas
“¿Con el succionador necesito lubricante?” No es obligatorio, pero una gota alrededor del cabezal suaviza muchísimo la sensación.
“¿Silicona o vidrio/acero?” La silicona es cálida y flexible; vidrio/acero permiten juego de temperatura y son ultrasuaves. Para empezar, silicona; si te gusta variar sensaciones, prueba vidrio/acero más adelante.
“¿Puedo usar aceite de coco?” Para masaje, sí; para penetración o preservativo de látex, no (degrada el látex). Mejor agua o silicona según el caso.
“¿Cómo lo limpio sin fastidiarlo?” Agua tibia + jabón neutro; seca bien. Si no tiene motor y es no poroso, puedes hervir. Motor: nada de inmersiones largas.
Regalar con cabeza
Un regalo sexual habla más de cuidado que de “calentón”. Aciertas si:
- eliges algo básico (bala, anillo, sleeve, plug pequeño),
- añades lubricante compatible y preservativos,
- y pones una nota amable: “para probar sin prisa; si no te apetece, lo guardamos”.
Ese marco baja la presión y sube la diversión. Lo vas a notar en la cara de quien lo recibe.
Conclusión: lo que enciende de verdad
Los mejores juguetes no hacen magia; te lo ponen fácil. Un regalo sexual para principiantes funciona cuando es seguro, simple y amable con el cuerpo. Si además lleva instrucciones claras, algo de humor y libertad para decir “hoy no”, se convierte en una puerta abierta para seguir explorando sin vergüenza.
Esta Navidad (o cuando te dé la gana), regala curiosidad con cabeza: un detalle que mejore el autocuidado, que os quite nervios y que haga sitio a conversaciones más honestas.
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About Brava Violeta
Hola soy Brava Violeta. Escribo de sexo como se lo contaría a mis amigas: claro, sin vergüenza y al grano. Aquí no vas a encontrar sermones ni palabras raras: te doy lo útil, salud sexual sin sustos, consentimiento fácil de decir, placer con técnica real (ritmos, lubricantes, posturas) y diversidad explicada sin lío. Mi objetivo es que tengas herramientas para pedir lo que te gusta, poner límites sin culpa y disfrutar a tu ritmo. Creo en un sexo más libre y amable para todos los cuerpos y orientaciones, con cabeza, humor y cuidado. Si algo incomoda, pausa. Si algo enciende, seguimos. Menos miedo, más ganas.

