ITS sin tabú: síntomas, pruebas y cómo hablarlo
A veces el susto llega en forma de pensamiento en la propia ducha: “¿Y si…?”.Tranquila, no eres la única persona a la que le ha pasado. Las ITS forman parte de la vida sexual de muchísima gente y, cuanto más las sacamos de la cueva del miedo, más fácil es prevenir, detectar y tratar.
En Saber Sexual queremos justo eso: menos alarma, más información clara y un tono de cuidado. Vamos paso a paso.
Lo esencial, contado sin tecnicismos raros.
Una ITS (infección de transmisión sexual) es una infección que se puede contraer durante prácticas sexuales. Las hay bacterianas (clamidia, gonorrea, sífilis), víricas (VIH, VPH, herpes) y parasitarias (sarna, tricomoniasis). Algunas dan señales, otras no. Por eso los test no son un capricho: son tu mapa.
Tres ideas rápidas que ordenan la cabeza:
- No define quién eres. Tener una ITS no te hace “menos responsable”. Te hace humano.
- Prevenir reduce mucho, pero no todo. Preservativos y barreras ayudan muchísimo. Sin embargo, el contacto piel con piel puede transmitir algunas.
- El silencio complica. Hablar a tiempo evita cadenas de contagio y culpa innecesaria.
Síntomas típicos
Cuando aparecen, suelen ser bastante reconocibles:
- Genitales: escozor al orinar, flujo distinto u olor fuerte, llaguitas o verrugas, dolor pélvico.
- Boca y garganta: placas, dolor, aftas tras sexo oral.
- Ano y perineo: picor, escozor, pequeñas fisuras, molestias al evacuar.
Importante: hay ITS que no dan síntomas durante semanas o meses. Si has tenido prácticas sin barrera con alguien cuyo estado desconoces, testéate aunque “te encuentres bien”.
Cuándo y qué pruebas hacerse
No necesitas un doctorado para orientarte. Usa estas tres preguntas como brújula:
- ¿Has tenido prácticas de riesgo o parejas nuevas? Hazte cribado cada 3–6 meses (o antes si hay algún susto puntual).
- ¿Hay síntomas? Pide prueba específica según zona: hisopo genital/oral/anal, muestra de orina, o sangre (VIH, sífilis, hepatitis).
- ¿Vais a dejar de utilizar el preservativo en pareja estable? Chequeo conjunto antes. Más romántico de lo que parece.
Pequeño matiz realista: cada prueba tiene una “ventana” diagnóstica (tiempo desde el contacto hasta que la prueba detecta). Si te la haces muy pronto, quizá te toque repetir.
Prevención que sí funciona
No hay magia, hay hábitos:
- Barreras: preservativo externo o interno, y barrera dental para sexo oral vulva/oro-anal.
- Lubricante: a base de agua o silicona para evitar microheridas (menos roces = menos riesgo).
- Vacunas cuando tocan: VPH y hepatitis según edad y pauta.
- Juguetes limpios: lávalos, usa preservativo si se comparten y cambia al pasar de ano a vulva/pene.
- Plan emocional: si tienes inquietud, habla y hazte prueba. Dormirás mejor.
Truco útil: guarda preservativos donde no cojan calor (por ejemplo: en la cartera o en un lugar donde le dé el sol, mala idea) y sobre todo revisa la fecha de caducidad.
Cómo contarlo sin morir de la vergüenza
No hace falta un discurso épico. Simplemente habla con claridad y respeto.
- Antes de quedar: “Me gustaría que nos cuidáramos. ¿Te parece usar preservativo? Si va bien, nos hacemos pruebas y decidimos juntos.”
- Si tienes un positivo: “Me han detectado X. Estoy en tratamiento/ya tengo cita. Te aviso por si quieres testearte. Si necesitas info, te la paso.”
- Si te lo cuentan: “Gracias por decirlo. Me haré pruebas también. ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?”
Ese tono normaliza, protege y, curiosamente, acerca. La sinceridad adulta suele resultar más atractiva que el misterio.
Si sale positivo: del susto al plan
Respira. Casi siempre hay tratamiento o manejo eficaz.
- Bacterianas (ej. clamidia, gonorrea, sífilis): suelen ir con antibiótico. Acaba la pauta aunque te encuentres bien.
- Víricas (VIH, herpes, VPH): no “desaparecen”, pero se tratan y se gestionan para llevar vida plena.
- Pausa o barreras mientras tanto: según te indiquen, usa barreras o evita prácticas hasta el visto bueno.
- Aviso a parejas recientes: corto y educado. No es un parte policial; es cuidarse.
- Cero culpa, más acción: cita, tratamiento, seguimiento. La culpa inmoviliza, el plan cura.
Mitos que nos complican
- “Si no hay penetración, no hay riesgo.”
Falso: el sexo oral y el contacto piel con piel pueden transmitir.
- “Marcha atrás” protege.
No. El líquido preseminal puede transmitir ITS y embarazo.
- “Si me hice un test hace meses, ya está.”
Sirve para entonces; la prevención es presente.
- “Decirlo espanta a la gente.”
Espanta a quien no te merece. La gente adulta valora la honestidad.
Señales de alarma
- Dolor intenso, fiebre o sangrado no explicado.
- Flujo con olor fuerte/picor que no cede.
- Llagas dolorosas o verrugas que aparecen de la nada.
- Escozor al orinar que dura días.
Tu centro de salud o clínica de ITS está para esto. Y recuerda: también existe la PrEP (profilaxis preexposición) para VIH si tu situación lo aconseja; coméntalo con profesionales.
Preguntas rápidas
¿Cada cuánto me hago pruebas si tengo citas nuevas?Mucha gente adopta un ritmo de 3–6 meses. Si hay un susto concreto, antes.
¿El preservativo interno protege igual?Sí, y además da control a quien lo lleva. Requiere cogerle el truco, pero funciona muy bien.
¿La vacuna del VPH merece la pena si ya tengo vida sexual?Consulta tu caso: incluso habiendo tenido relaciones, la vacuna protege frente a cepas que quizá no has contraído.
¿Puedo tener sexo durante el tratamiento?Suele recomendarse barrera o pausa hasta finalizar y tener alta. Te lo dirán en consulta.
En resumen
Las ITS no son una película de terror: son realidades manejables. Con barreras, lubricante, vacunas cuando tocan, pruebas periódicas y conversaciones francas, la mayor parte de sustos se convierten en trámites. Y si un día toca positivo, hay tratamiento, seguimiento y vida normal. Lo difícil no es hablarlo: es callarlo.
Si este artículo te ha servido, compártelo. En Saber Sexual defendemos información clara y siempre con un tono más humano: menos miedo, más calma y placer con cuidado.

Comparte este artículo
About Brava Violeta
Hola soy Brava Violeta. Escribo de sexo como se lo contaría a mis amigas: claro, sin vergüenza y al grano. Aquí no vas a encontrar sermones ni palabras raras: te doy lo útil, salud sexual sin sustos, consentimiento fácil de decir, placer con técnica real (ritmos, lubricantes, posturas) y diversidad explicada sin lío. Mi objetivo es que tengas herramientas para pedir lo que te gusta, poner límites sin culpa y disfrutar a tu ritmo. Creo en un sexo más libre y amable para todos los cuerpos y orientaciones, con cabeza, humor y cuidado. Si algo incomoda, pausa. Si algo enciende, seguimos. Menos miedo, más ganas.

